Y en una noche, en donde las estrellas se unieron con las piedras galácticas y tu belleza se unificó con la sien de mi existencia, descubrimos que no estamos solos porque, en verdad, tú y yo somos uno aunque tú no lo sepas.
Y las estrellas tomaron forma de ti y volaron por el cielo oscuro de la noche y lentamente nos descubrimos, prácticamente, en nuestras miradas y volvimos a ser uno.
Tus ojos tienen algo que me cautiva lentamente y me hacen dormir en las alas de la noche. Tus labios me hacen imaginar una cama que sería tan cómoda como la cama de mamá y al final, tu sonrisa que contiene ese flash de hermosura que ilumina hasta el cuarto más oscuro.
Seriamente he pensado como hacer para olvidar pero simplemente la vida no tiene un botón de resetear.
Eres ese rayo de luz que entra por el agujero de la cueva y das esa señal de esperanza de que existe vida.
Rayo que cruza por el prisma, rayo que tónifica mi mundo de blanco y negro a arcoiris de colores brillantes.
Vagando por mi conciencia, explorando un mundo nuevo jamás conocido por los dos. Un mundo donde la voz celestial sigue sonando al lado de mis hombros. Ojos verdes que me hacen ver un mundo diferente, ese mundo perfecto para los dos.
Dime si venderías mi secreto a los periódicos o seguirás guardandola en tus ojos o en tu lengua.
Las palabras tienen un significado pero puede ser interpretado en otras maneras. Tu amor tiene diferentes conceptos, que ni un diccionario, pudiera definir.
María que hace a mis ojos volar.
María que me hace soñar con los ojos abiertos. Simplemente es María, la mujer que hipnotiza mi mirada con sus ojos de cristal.
Bien amigo, muy bien.
ResponderEliminar